Un día, el burro de una campesina se cayó en un pozo. El animal lloró fuertemente por horas, mientras la campesina trataba de averiguar que hacer. Finalmente la campesina decidió que el animal ya estaba viejo, el pozo estaba seco, y necesitaba ser tapado de todas formas y que realmente no valía la pena sacar el burro.

Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarla. Todos tomaron una pala y empezaron a tirar tierra  al pozo. El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró desconsoladamente. Luego para la sorpresa de todos, se tranquilizó.

Después de unas cuantas paladas de tierra, la campesina finalmente miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio; con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble: Se sacudía la tierra y daba un paso hacia arriba. Mientras los vecinos seguían echando tierra encima del animal, el se sacudía y daba un paso hacia arriba.

Pronto todo el mundo vio sorprendido como el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando.

Reflexión

Melvin Brea

Durante tu transitar por la vida, será inevitable que te caiga tierra, a veces debido a procesos naturales de tu transcurrir, otras veces será causada por personas que con toda intención te lanzarán tierra, algunas, los más sinceros, lo harán abiertamente, otras lo harán con un poco más de disimulo, haciéndose llamar amigos; pero a pesar de ello, como el burro, el truco para salir del pozo es sacudirse esa tierra y colocarse por encima de ella.

Cada uno de nuestros problemas es como un peldaño de una gran escaleras, puedes elegir verlo con pesar, o por el contrario, como una bendición, pues te brinda una oportunidad para crecer. Así que realmente no existen cosas buenas o malas, lo que existen son formas de relacionarnos con lo que acontece, maneras de obtener beneficios de lo que transcurre, de alimentarnos de la crisis, de crecer con ellas, de ser creativos, de utilizar la frustración y la necesidad como el combustible que nos brinda energía, que moviliza  nuestros recursos en aras de preservarnos en el bienestar.

Fíjate como el burro pudo en algún momento relacionarse de un modo distinto con lo que acontecía, él realmente no procuró cambiar una situación sobre la cual no tenía control, sino que comenzó a relacionarse de un modo distinto con lo que ocurría, impulsándose por un evento que pudo en primera instancia parecer trágico, algo que le susurraba al oído que el mundo se le acababa.

No permitas que la tierra del miedo y la desesperanza te entierren en el fondo del pozo. Recuerda que para hacer músculos, hay que cargar peso. Agradécele a la vida que te permita entrenar y fortalecerte. Toma conciencia de que las sombras que te ocupan son las mismas que te permiten disfrutar de las estrellas y que el sol sigue brindándote luz así sea a través del reflejo de la luna. Siempre habrá luz, siempre tendrás recursos, sólo que en algún momento deberás afinar tu vista para ver quizás lo que nunca habías visto, para reencontrarte con el ser maravilloso que eres, el que puede soñarlo todo, el que puede lograrlo todo.

Tú puedes salir de los abismos más profundos, si aprendes de cada experiencia por desafortunada que parezca. Todas las cosas que nos ocurren pueden ayudarnos a vivir mejor, a salir del hoyo, la clave está en no quedarnos en el lamento, sino aprender a relacionarnos efectivamente con lo que transcurre.

Envió de manera especial esta historia a los que subyacen en la oscuridad de sus propios pozos, mientras respiran el aire húmedo y pesado del dolor y la desesperanza, a quienes por momentos sienten que se aproximan al final del camino, a quienes sienten miedo de no saber que hacer, a quienes se pierden en el dolor de sus almas ante un acertijo que les dibuja su transcurrir por el tiempo, a quienes no ven su luz cuando una encrucijada se erige imponente como un verdugo detenido en el tiempo, pareciendo aguardar el más mínimo error para poner nuestra cabeza  en el cesto del olvido. Y por favor recuerda, como dice Cabral. “ No digas que no puedes ni en broma, porque el inconsciente no tiene sentido del humor y te lo recordará cada vez que pueda”.

Sacúdete siempre la tierra y da un paso hacia arriba. Recuerda las siete reglas para ser feliz:

  1. Liberar el corazón del odio. 
  2. Liberar la mente de preocupaciones 
  3. Vivir sencillamente 
  4. Dar mas 
  5. Esperar menos 
  6. Tener esperanzas 
  7. Crecer con los problemas 

Disfruta la vida… sacúdete!!!

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